martes, 18 de febrero de 2014

I. Días que pasan, lágrimas que caen, un recuerdo y un último grito.

Ahora
Han pasado ya veintitrés días. Veintitrés días desde que la persona más importante de mi vida se fue para siempre. Sé que mi vida ha sido corta y que 18 años no deberían contar realmente como vida pero ella fue la que le ha dado sentido a estos últimos cuatro años de mi “vida”.
Se llamaba Carolina y era la chica más lista, alegre, amable y la más perfecta que he llegado a conocer nunca.
Ella fue quien me salvó de mí mismo y ella fue la que me dio ganas de vivir. Pero ahora, la persona que me salvó, no ha podido salvarse.
Te echo de menos, amiga, y espero que no te olvides de mí allí donde quiera que estés. Yo no te he olvidado. Jamás lo haré. Gracias por estos últimos años junto a ti.

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