Ando
por la calle. Para frente al semáforo. Cruzo. Giro a la derecha y sigo andando.
Otra vez a la derecha. Paro. Ahora a la izquierda. Ya estoy. Me detengo frente
a una puerta roja con una fila de timbres a un lado y para qué sirven debajo de
cada uno. Pulso el número 3:
3.
Dra. Parker
Psiquiatría.
Dra. Parker
Psiquiatría.
Suspiro.
Todos los martes y jueves lo mismo, semana tras semana, no importa que llueva o
que haga sol o que el mundo se esté derrumbando o nada de eso. Yo tengo que
venir aquí todos los marte y jueves a ver a mi
psiquiatra Clare que me ayuda a "superar" la muerte de
Carolina. Hoy es jueves.
Me
abren la puerta vamos muévete.
Tercer
piso a la derecha. Subo y entro al piso yendo directamente a la sala de espera.
Odio este sitio. Se supone que la consulta de un médico huele a desinfectante y
enfermedades pero la de un psiquiatra... No debería oler así ¿No? igual es que
estoy paranoico y que huelo a hospital todo el rato, tal vez (dado que huele a
hospital hasta en el chino de en frente de mi casa) pero no se mi me
parece que aquí huele de verdad, no solo en mi imaginación.
Lo
peor de la consulta no es el olor, lo peor es el silencio. No se oye
absolutamente nada y eso me saca de quicio. Solo se oye un eco de fondo de las
voces que salen de la consulta pero no lo suficientemente alto como para poder
oír algo de lo que hablan lo cual me parece muy molesto.
Son
las cinco menos cinco. Al menos solo tendré que esperar aquí cinco minutos y
luego una hora aburrida allí dentro y ya está, libre hasta el martes que viene.
Os explicaré porque no me gusta estar aquí. ¿Qué os parecería estar en un lugar
al que solo (en mi opinión) van los locos, los que están mal de la chota,
cuando tú estás más sano que una lechuga en una nevera? pues yo os digo lo que
os debería parecer: un asco, un asco tremendo. Al fin y al cabo si acabas yendo
a un sitio como este es porque realmente lo necesitas o porque alguien cree que
lo necesitas pero os diré una cosa, una persona raramente va al psicólogo sin
que la obliguen. Y aquí me encuentro yo que vengo dos veces por semana para no
hacer nada salvo gastar una hora de mi vida y los 100$ que me cobran por visita
solo porque a mi madre le apetece. Y a esto mucha gente me dirá: ¡Oh que madre
más buena! o ¡Qué bien te trata tu madre! Pues en realidad no. A ella yo no la
importo, solo quiere que salga de casa para... mejor no escribo aquí para que
pero digamos que es algo que hacen los adultos (y cada vez más adolescentes).
Pero bueno lo más probable es que en cual quiero caso me hubiese mandado aquí.
Se
oye la puerta al abrirse y de la habitación sale una chica rubia muy guapa pero
demasiado delgada. Da un poco de grima no la mires no es de buena
educación mirar a la gente. Ahora me toca entrar a mí... No
me apetece nada pero me levanto y entro en la consulta donde la
estúpida de Clare me está
esperando.
-Dani
me alegro de verte tan bien hoy- Me señala a la silla y yo me siento.
Ninguno
de los dos decimos nada más hasta que ella empieza con sus preguntas
habituales.
-¿Qué
tal te encuentras esta semana?
No
contesto.
-Me
tomare eso como un bien. ¿Comes bien?
No
contesto.
-¿Te
tomas las pastillas todos los días?
No
contesto. Sabe que no voy a contestar, jamás he contestado a ninguna de sus
preguntas.
-Ya
veo...
Ella
sigue haciéndome preguntas sobre mi vida, lo que hago cada día, lo que hacía
antes, lo que debería hacer... no sé cómo no se cansa.
-Dani
sabes que deberías hablarme ¿No? estoy aquí para ayudarte. No quiero que te
sientas incómodo ni nada pero no estás bien y tú lo sabes-Parece que se va a
callar pero sigue hablando- Igual si me contases como lo estás pasando puedo
ayudarte y...
la
interrumpo. Es la primera vez que hablo con ella desde que vine por primera vez
a su consulta hace tres semanas.
-¡No
quiero su ayuda! ¿Es que no lo ve? yo solo quiero que me dejen todos en paz.
¿Qué se me pasará? ¡ya lo sé! pero ya se pasará solo.
Ella
me mira con cara de asombro. Probablemente hasta ahora pensase que era mudo o
algo.
Me
pongo en pie y me encamino hacia la puerta. Al menos la hora ya ha pasado y no
podrá pararme si me voy. Salgo y oigo un grito a lo lejos.
-ESTAS
MEJORANDO ¡SIGUE ASÍ!
Cállese por
dios suspiro.
Cuando
salgo a la calle siento como si algo hubiese cambiado pero realmente no se el
que. Pero sé que es algo porque sin siquiera pensarlo en vez de girar hacia la
derecha e irme a casa, giro hacia la izquierda, sin rumbo fijo y me pongo a
andar. Por primera vez en un par de meses enciendo mi móvil y me pongo los
auriculares y por primera vez en meses dejo que la música me llene, dejo que me
deje llevar a donde quiera que vallan esas notas perdidas que tanto he tardado
en encontrar, dejo que me lleven otra vez a ese lugar en el que alguna vez he
sido feliz.